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Terezín

Terezín honra a la resistencia militar en el 80.º aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial

Terezín (Región de Litoměřice) — En un acto cargado de emoción y memoria histórica, el Memorial de Terezín inauguró hoy una nueva placa dedicada a la resistencia militar en la antigua prisión policial de la Pequeña Fortaleza. Con ello, se cerró el ciclo de ceremonias conmemorativas por el 80.º aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial, un momento clave para recordar el valor de quienes se enfrentaron al régimen nazi en uno de los lugares más simbólicos del país.

Jan Roubínek, director del Memorial, destacó que la placa honra a hombres que eligieron resistir cuando todo parecía perdido: «Se enfrentaron a un régimen monstruoso, no solo por su brutalidad, sino por una ideología que pretendía destruir la libertad, la humanidad y el derecho mismo a la vida», señaló.

Un lugar marcado por la resistencia

A lo largo de la guerra, miles de prisioneros pasaron por la Pequeña Fortaleza. Entre ellos, uno de los grupos más numerosos fue el de militares checoslovacos que, tras la ocupación alemana, se negaron a aceptar la derrota y se unieron a la resistencia.

Durante el acto, estuvo presente Marie Žižková, hija del general Ludvík Krejčí, Jefe del Estado Mayor del Ejército Checoslovaco y una de las figuras más respetadas de la Primera República. A sus 95 años, recordó la importancia de mantener viva la memoria: «Me alegra que todavía haya personas que organicen estos actos para que no olvidemos».

El general Krejčí consiguió sobrevivir a la guerra, algo que no lograron otros 26 generales checoslovacos. «Sabían que su decisión podía costarles la vida a ellos y a sus familias, pero aun así siguieron adelante», explicó el historiador Jan Boris Uhlíř.

Una lección para el presente

El director del Memorial insistió en que esta placa no solo recuerda el pasado, sino que interpela directamente al presente. «La libertad no es algo garantizado para siempre. Se puede perder sin darnos cuenta, como ya ocurrió dos veces aquí en el siglo XX», advirtió.

La Pequeña Fortaleza fue utilizada como prisión por la Gestapo entre 1940 y 1945. Allí fueron encarceladas 32.000 personas, de las cuales 2.500 murieron dentro de sus muros y miles más fueron deportadas a campos de concentración y exterminio. Entre sus prisioneros estuvieron figuras como Milada Horáková, el escritor Otakar Batlička, el caricaturista František Bidlo, el exministro Kamil Krofta y los cardenales Josef Beran y Štěpán Trochta.

Un punto imprescindible para los visitantes

Hoy, el Memorial de Terezín es uno de los lugares históricos más visitados de la República Checa. Para los turistas interesados en la historia de Europa, la Segunda Guerra Mundial o el Holocausto, la Pequeña Fortaleza y el gueto de Terezín ofrecen una perspectiva imprescindible —dura, pero profundamente humana— sobre la lucha por la libertad y la dignidad.

La nueva placa se suma así a los espacios conmemorativos que recuerdan a quienes, incluso en los momentos más oscuros, se atrevieron a decir no al totalitarismo.

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