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Petr Fiala

Sabores de Bohemia: la cocina checa como refugio cotidiano

La sopa de crup con costilla ahumada como ejemplo de una tradición que alimenta cuerpo y memoria

La cocina checa no es una cocina de fuegos rápidos ni de recetas improvisadas. Es, ante todo, una cocina de paciencia, de bases sólidas y de sabores que se construyen poco a poco. Sopas, guisos y caldos han sido durante siglos el eje de la alimentación cotidiana, especialmente en los meses fríos. No se trata solo de comer, sino de entrar en calor, reunir a la familia y aprovechar ingredientes sencillos hasta sacarles todo su potencial.

Dentro de este universo culinario, las sopas espesas y nutritivas ocupan un lugar central. Muchas de ellas funcionan perfectamente como plato único, algo muy común en los hogares checos tradicionales. La sopa de crup con costilla de cerdo ahumada es un ejemplo claro: humilde, reconfortante y profundamente arraigada en la cultura rural.

Una sopa que se cocina sin prisas

Esta receta se basa en una idea simple: un buen caldo lo es todo. La costilla ahumada aporta profundidad y carácter, mientras que los crup (cebada perlada) dan consistencia y convierten la sopa en una comida completa. No es una receta complicada, pero sí exige respeto por los tiempos, algo muy propio de la gastronomía checa.

Es una sopa ideal para un fin de semana, una comida familiar o cualquier día en el que cocinar se convierta en un pequeño ritual.

Tiempo y dificultad:
Aproximadamente 90 minutos · Muy fácil

Ingredientes

  • 1 kg de costillas de cerdo ahumadas

  • 3 hojas de levístico (apio de monte, opcional)

  • 2 hojas de laurel

  • 5 granos de pimienta de Jamaica

  • 5 granos de pimienta negra

  • 290 g de crup grande (cebada perlada)

  • 2 cucharadas de manteca de cerdo

  • 1 cebolla grande

  • 1 zanahoria grande

  • Sal (solo si es necesario)

  • 1 pizca de mejorana rallada

  • Perejil fresco

Preparación previa

  • Picar finamente la cebolla pelada.

  • Cortar la zanahoria limpia en cubos pequeños.

  • Picar finamente el perejil fresco.

Elaboración paso a paso

  1. Lave las costillas ahumadas, colóquelas en una olla grande y cúbralas con agua. No añada sal: la carne ahumada ya aporta suficiente.

  2. Incorpore el levístico, el laurel, la pimienta de Jamaica y la pimienta negra. Cueza a fuego medio hasta que la carne esté tierna, aproximadamente 1 hora.

  3. Mientras tanto, prepare los crup: cúbralos con al menos el doble de agua sin sal y cuézalos según las instrucciones del paquete hasta que estén al dente.

  4. Escurra los crup cocidos y enjuáguelos con agua fría.

  5. En otra olla, derrita la manteca de cerdo y sofría la cebolla durante unos 5 minutos, hasta que empiece a dorarse.

  6. Vierta el caldo colado de las costillas sobre la cebolla, añada la zanahoria y cocine unos 10 minutos.

  7. Retire la carne de las costillas, córtela en trozos y añádala a la sopa junto con los crup. Cocine unos minutos más para que los sabores se integren.

  8. Finalice con mejorana y perejil fresco. Pruebe y ajuste de sal solo si es necesario.

Consejos de cocina tradicional

  • Remojo previo: Si deja los crup en remojo la noche anterior, reducirá el tiempo de cocción. Cocínelos en la misma agua para conservar nutrientes.

  • Más sabor: Añada una cucharada de manteca o aceite al agua de cocción de los crup.

  • Exceso de sal: Si la sopa queda salada, hierva una patata cruda entera en el caldo para absorber parte de la sal.

Variaciones habituales en Chequia

  • Con ajo y comino: Añada al final 1–2 dientes de ajo prensados y una pizca de comino machacado.

  • Con más tubérculos: Incorpore apio y raíz de perejil junto con la zanahoria para una sopa más espesa y aromática.

  • Versión ligeramente picante: Una pizca de chile o pimentón dulce ahumado funciona muy bien.

  • Con setas secas: Un puñado de boletus secos remojados aporta profundidad y aroma forestal.

  • Con patatas: Sustituya parte de los crup por patatas cortadas en dados.

Una forma diferente de servirla

Para elevar este plato sencillo, sírvalo con una rebanada de pan de masa madre tostado, ligeramente untado con manteca de cerdo mezclada con cebollino fresco picado. El contraste entre el pan crujiente y la sopa densa y caliente transforma una receta cotidiana en una experiencia completa.

Más que una sopa

Esta sopa no es solo una receta: es un reflejo de la cocina checa, donde lo esencial importa más que lo sofisticado. Un plato honesto, nutritivo y probado por generaciones, que demuestra que a veces la mejor gastronomía nace de la paciencia y de una buena base.

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