Los jóvenes checos y la vivienda: casi el 90% se independiza antes de los 30 años pese a los altos costos
El deseo de volar del nido familiar sigue siendo una prioridad para las nuevas generaciones en la República Checa. Cerca de nueve de cada diez jóvenes checos ya viven por su cuenta o planean independizarse de sus padres a más tardar a los 30 años, según revela una encuesta realizada por la plataforma de inversión Portu a través de la agencia Ipsos.
Radiografía de la independencia juvenil
Los datos reflejan las diferentes etapas en las que los jóvenes abandonan el hogar familiar:
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Más del 21% de los jóvenes de entre 16 y 25 años ya no vive con sus padres.
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El 12% planea independizarse inmediatamente después de terminar la educación secundaria.
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El 40% apunta a hacerlo al concluir sus estudios universitarios.
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El 15% restante prevé dar el paso a más tardar a los 30 años.
La formación académica juega un papel clave en este proceso. Actualmente, el 28% de los encuestados en ese rango de edad ya estudia en la universidad y un 37,5% planea hacerlo, convirtiendo la graduación en el puente natural hacia la vida independiente.
En una perspectiva comparativa dentro de la Unión Europea, los jóvenes checos abandonan la casa familiar ligeramente antes que la media comunitaria. De acuerdo con datos de Eurostat, en 2024 la edad promedio de emancipación en la UE se situó en los 26,2 años, mientras que en la República Checa fue de 25,8 años. La brecha es aún mayor con países vecinos como Eslovaquia, donde la media rozaba los 31 años (30,9).
El gran obstáculo: la barrera financiera inicial
A pesar de las buenas intenciones, dar el salto a la independencia requiere un músculo financiero considerable. Como señala Lukáš Raška, analista de Portu, la autonomía acarrea costos elevados desde el primer momento: «Un primer alquiler implica disponer de dinero para la renta, la fianza y la posible comisión de la agencia. Si más adelante se busca una vivienda en propiedad, se necesita construir una base financiera aún mayor».
Los números ilustran la magnitud del desafío. Tomando como referencia un apartamento tipo 2+kk (salón con cocina y una habitación) en Praga, con una renta mensual de unas 25.000 coronas checas, un joven puede necesitar más de 100.000 coronas en el momento de firmar el contrato, sumando dos meses de depósito y la comisión inmobiliaria de un mes.
Comprar una vivienda: un sueño cuesta arriba
Conseguir una casa propia se percibe como una meta cada vez más compleja. En un sondeo previo de Portu, el 62% de los jóvenes de entre 16 y 29 años calificó la adquisición de una propiedad inmobiliaria como un desafío considerable. Pese a las dificultades, el interés sigue intacto: solo un 3% afirmó no tener ningún interés en comprar, y un 13% ya cuenta con una vivienda en propiedad.
La falta de asequibilidad queda respaldada por el Deloitte Property Index 2025, que sitúa a Praga como la tercera ciudad europea menos asequible de las analizadas para la compra de vivienda. Para adquirir un piso estándar de 70 metros cuadrados en la capital checa se necesitan el equivalente a 15 salarios brutos anuales medios.
A esto se suma la dificultad de reunir el capital inicial. Aunque el Banco Nacional Checo permite a los menores de 36 años acceder a hipotecas de hasta el 90% del valor de tasación para su propia vivienda, los requisitos de entrada siguen siendo elevados: para un inmueble valorado en cinco millones de coronas, el comprador necesita aportar al menos 500.000 coronas de recursos propios.
Ante este escenario, los expertos aconsejan adoptar una estrategia a largo plazo, utilizando la etapa de los estudios secundarios o universitarios para planificar las finanzas, acumular un fondo de reserva para los gastos cotidianos y, posteriormente, enfocar el ahorro hacia la adquisición de un patrimonio propio.
