Los Alpes y los Tatras, colapsados por el turismo
El final del verano está dejando una imagen poco habitual en algunas de las montañas más populares de Europa: senderos abarrotados, largas colas y miradores saturados de turistas. El buen tiempo del último fin de semana atrajo a miles de visitantes a las principales rutas, teleféricos y puntos panorámicos, mientras las imágenes de las aglomeraciones se multiplicaban en las redes sociales.
Uno de los lugares más afectados son los Dolomitas italianos, donde la llegada masiva de visitantes se ha convertido en un problema recurrente. Los alrededores de las famosas Tre Cime di Lavaredo registran grandes concentraciones de turistas y las autoridades han tenido que reforzar el transporte mediante autobuses lanzadera.
La saturación también afecta a otros lugares emblemáticos. En zonas próximas a Sassolungo, las colas no se limitan a los miradores: también aparecen en los restaurantes, puntos de comida y estaciones de los teleféricos.
La situación ha generado críticas entre algunos residentes. Un visitante habitual de la zona aseguró que nunca había visto «un caos» semejante y que las colas se encuentran prácticamente por todas partes. Algunos vecinos también cuestionan el comportamiento de quienes llegan a la montaña principalmente para hacerse fotografías para las redes sociales, incluso sin el equipamiento adecuado para realizar una excursión.
Los Tatras tampoco escapan a las aglomeraciones
El problema se repite en los Tatras, tanto en Polonia como en Eslovaquia.
En el lado polaco, una de las zonas más congestionadas es el acceso al Giewont. Durante los días de mayor afluencia, las filas de excursionistas pueden superar el kilómetro y la espera para alcanzar la cima puede prolongarse durante varias horas.
En Eslovaquia, una situación similar se registra en la ruta hacia Rysy, uno de los picos más visitados de los Tatras. Durante los últimos fines de semana se han formado colas de hasta un centenar de metros antes de llegar a las zonas más complicadas del ascenso.
¿Cómo evitar las multitudes?
Los especialistas y gestores de estos espacios recomiendan comenzar las excursiones a primera hora de la mañana, especialmente durante los fines de semana y festivos. También aconsejan elegir rutas menos conocidas y evitar los lugares más populares durante las horas de mayor afluencia.
Otra opción es viajar fuera de la temporada alta de verano. Antes de salir, resulta conveniente consultar el estado de los aparcamientos, los teleféricos y las rutas, además de reservar tiempo adicional para posibles esperas.
El fenómeno refleja uno de los grandes retos del turismo europeo: cómo mantener accesibles los paisajes naturales más famosos sin que la llegada masiva de visitantes termine deteriorando precisamente aquello que los hace atractivos.
