El Premio Iberoamericano 2026 consagra la investigación checa en Praga
información de Raúl Sorrosa Arrata
Praga, 20 de mayo de 2026
La histórica Sala de los Patriotas del Klementinum —sede del rectorado de la prestigiosa Universidad Carolina de Praga— se vistió de gala para albergar la ceremonia de entrega de los Premios Iberoamericanos 2026. El evento, cubierto en primera línea por Raúl Sorrosa Arrata, redactor jefe del diario Correo Publicitario, marcó un hito en el panorama académico checo al coronar a una nueva generación de jóvenes investigadores que tienden puentes culturales entre Europa Central y el mundo hispano-luso.
Una noche de gala académica en el Klementinum
Según detalla la crónica de Sorrosa Arrata, el máximo galardón de este año fue otorgado a Tereza Votavová, estudiante de la Universidad Carolina (UK), por su destacado trabajo “La crónica latinoamericana contemporánea y su papel en el contexto checo”. La victoria fue doble para la institución anfitriona, ya que el segundo puesto también recayó en una de sus alumnas de la Facultad de Filosofía y Letras: Eliška Křenková, autora de la original tesis “La polca norteña: el puente cultural entre México y la Rep. Checa”.
El tercer premio, enfocado en esta ocasión en la lengua portuguesa, viajó hasta la Universidad Palacký de Olomouc de la mano de Iryna Cholodová. Su investigación, titulada “Da Itália ao Brasil, da Ucrania a República Tcheca…”, analizó la experiencia histórica de la migración en masa como clave para entender los debates contemporáneos. Asimismo, el jurado confirió una Mención Especial a Alžběta Bohme Ryšková, de la Universidad Masaryk, por su estudio sobre el bilingüismo de herencia.
En su discurso de aceptación, recogido por el redactor jefe de Correo Publicitario, Votavová expresó una „inmensa alegría“ y dedicó emotivas palabras a sus padres, a su novio y, muy especialmente, a la reconocida traductora y profesora Dra. Anežka Charvátová, a quien atribuyó haberle transmitido «el amor por la traducción y la literatura hispánica».
El trasfondo de un galardón histórico (Datos adicionales de la redacción)
Más allá de la crónica de la jornada ofrecida por Sorrosa, un análisis al archivo histórico de este certamen —con datos recopilados de manera independiente a su nota— revela la enorme magnitud que el Premio Iberoamericano ha adquirido a lo largo de las décadas.
Fundado originalmente en 1994 fruto de un esfuerzo conjunto entre las embajadas iberoamericanas acreditadas en la República Checa y las autoridades de la Universidad Carolina, el galardón celebra este año su 31ª edición oficial (XXXI). A lo largo de sus más de tres décadas de existencia ininterrumpida, se estima que más de 100 estudiantes universitarios checos han sido premiados o distinguidos, impulsando de forma decisiva las carreras de numerosos hispanistas y lusófonos centroeuropeos.
La dinámica del premio destaca por su carácter integrador: la organización del certamen y su Secretaría Pro Tempore rotan anualmente entre los diferentes países participantes (como Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Cuba, España, México, Perú y Portugal). En esta edición de 2026, la responsabilidad recayó sobre la Embajada de México, motivo por el cual la ceremonia de ayer cobró un matiz de celebración especial para el cuerpo diplomático de ese país.
Ciencia y diplomacia
Este carácter multidisciplinar y global fue precisamente el eje del discurso de clausura del rector de la Universidad Carolina, el profesor doctor Jiří Zima. Tal y como constató Sorrosa Arrata en su nota de prensa, Zima —químico de profesión— felicitó a la delegación mexicana por la excelente organización y recordó el profundo valor estratégico e histórico que el mundo iberoamericano posee para los científicos e investigadores checos, quienes desde hace siglos emprenden misiones de exploración en dicha región.
El evento cerró con el aplauso unánime de los diplomáticos presentes, consolidando un premio que sigue demostrando que las fronteras geográficas se diluyen cuando hay rigor académico de por medio.
