La guerra con Irán sacude la economía mundial mientras Europa evacúa a sus ciudadanos del Golfo
La escalada militar en Oriente Medio tras el ataque conjunto de Estados Unidos e Israel contra Irán ha comenzado a tener consecuencias visibles no solo en el terreno militar, sino también en la economía mundial, el transporte aéreo y la vida de miles de ciudadanos europeos atrapados en la región. Mientras los mercados financieros reaccionan con nerviosismo, países como la República Checa organizan operaciones de repatriación para sacar a sus ciudadanos del área del conflicto.
Repatriaciones y caos en el transporte aéreo
En la madrugada del sábado aterrizaron en el aeropuerto Václav Havel de Praga dos aviones de la compañía Smartwings procedentes de Dubái con unos 380 pasajeros a bordo. Uno de los vuelos formaba parte de una operación de repatriación organizada por el gobierno checo para traer de vuelta a ciudadanos que se encontraban en la zona del Golfo.
Según el Ministerio de Asuntos Exteriores checo, en el avión fletado por el Estado viajaban cerca de 200 personas, entre ellas familias con niños, bebés y pasajeros con problemas de salud. Las autoridades indicaron que, si fuera necesario, podrían organizarse nuevos vuelos para evacuar a más ciudadanos.
Durante los últimos días cientos de checos han regresado desde destinos de Oriente Medio tanto en vuelos especiales como en rutas comerciales. Dubái es uno de los principales centros de tránsito entre Europa y Asia y también un popular destino turístico para los ciudadanos checos. En el sistema voluntario de registro de viajeros del Ministerio de Exteriores figuran actualmente cerca de 4.900 checos en la región, la mayoría precisamente en Dubái.
Aun así, no todos han podido regresar con facilidad. Un grupo de turistas que debía viajar desde los Emiratos Árabes Unidos hasta Omán para tomar un vuelo de regreso a Praga sufrió un agotador trayecto de quince horas debido a controles fronterizos extremadamente estrictos. Autobuses con evacuados quedaron retenidos durante siete horas en la frontera, donde se realizaron revisiones exhaustivas del equipaje.
Como consecuencia, uno de los aviones enviados para repatriar a los turistas despegó medio vacío y 82 clientes de agencias de viaje checas permanecieron temporalmente atrapados en Omán.
Tensión política en Praga
La crisis también ha generado debate político en la República Checa. El primer ministro Andrej Babiš criticó al presidente del Senado, Miloš Vystrčil, por viajar en un avión militar a Italia para asistir a la inauguración de los Juegos Paralímpicos de Invierno en Milán y Cortina d’Ampezzo mientras el gobierno gestionaba vuelos de repatriación desde Oriente Medio.
Vystrčil defendió su decisión asegurando que el avión utilizado no participaba en operaciones de evacuación y que el aparato regresaría inmediatamente a la República Checa. El episodio desató un intercambio público de críticas entre ambos políticos.
Los mercados reaccionan con temor
Mientras tanto, los mercados financieros internacionales también reflejan la creciente incertidumbre. Las principales bolsas de Estados Unidos cerraron la semana con pérdidas ante el temor de que el conflicto altere el suministro mundial de energía.
El índice Dow Jones cayó un 0,95 % el viernes, hasta los 47.501 puntos, mientras que el S&P 500 retrocedió un 1,33 % y el tecnológico Nasdaq perdió un 1,59 %. El índice de volatilidad VIX, considerado el “termómetro del miedo” en Wall Street, se disparó más de un 24 %.
Uno de los factores clave ha sido el fuerte aumento del precio del petróleo. El crudo estadounidense WTI superó los 90 dólares por barril tras subir más de un 12 % en apenas 24 horas, impulsado por la incertidumbre en torno al tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más importantes del mundo.
La administración del presidente Donald Trump anunció un programa de seguros para petroleros valorado en 20.000 millones de dólares con el objetivo de reactivar el tráfico marítimo en la zona. Sin embargo, muchos armadores siguen considerando demasiado alto el riesgo de operar en un entorno de conflicto militar.
Expertos del sector energético advierten de que, si el transporte de petróleo por el estrecho de Ormuz se interrumpe durante un periodo prolongado, el precio del crudo podría dispararse hasta los 150 dólares por barril, lo que tendría graves consecuencias para la economía global.
Ganadores y perdedores en la bolsa
Las tensiones geopolíticas han afectado especialmente al sector tecnológico. Empresas como Nvidia, Amazon, Tesla y Meta registraron caídas significativas en sus acciones durante la semana.
En contraste, las compañías del sector de defensa se beneficiaron del aumento de la tensión internacional. Fabricantes de armamento como Lockheed Martin, RTX y Northrop Grumman registraron subidas en bolsa ante la expectativa de un aumento del gasto militar.
Chequia vigila el precio del combustible
El impacto del conflicto también empieza a sentirse en Europa. En la República Checa, el Ministerio de Finanzas anunció que supervisará de forma estricta el precio de los combustibles para evitar aumentos injustificados en las estaciones de servicio.
Las empresas distribuidoras deberán enviar informes diarios sobre sus precios y márgenes de beneficio. Las autoridades compararán esos datos con los precios internacionales del petróleo y con la información de la cadena de distribución.
La ministra de Finanzas, Alena Schillerová, advirtió que el gobierno utilizará todas las herramientas legales disponibles para impedir aumentos artificiales en los precios del combustible. En caso de detectarse márgenes excesivos, el Estado podría incluso fijar límites oficiales a los precios.
Un conflicto con efectos globales
La combinación de tensiones militares, volatilidad en el mercado energético y señales de desaceleración económica ha aumentado la incertidumbre en los mercados internacionales. Los analistas advierten de que, si el conflicto con Irán continúa escalando, sus efectos podrían sentirse en múltiples frentes: desde el precio del combustible hasta el crecimiento económico global.
Mientras tanto, para cientos de turistas europeos atrapados en Oriente Medio, la prioridad sigue siendo una sola: regresar a casa lo antes posible.
