«Chequia crece, pero las empresas sufren: más paro y 418 quiebras en solo seis meses»
Praga — Hay datos económicos que, vistos por separado, parecen tranquilizadores. La economía checa crecerá este año un 2,2 %, la inflación media se situará alrededor del 2 % y el país mantiene más de 100.000 puestos de trabajo vacantes.
Pero cuando se colocan todas las piezas sobre la mesa, la fotografía resulta bastante menos optimista.
La República Checa atraviesa un momento económico extraño: el PIB sigue creciendo, pero el mercado laboral se enfría; la inflación parece controlada, pero los precios de los servicios continúan presionando; y mientras existen miles de puestos de trabajo sin cubrir, cada vez más empresas tienen dificultades para sobrevivir.
La decisión adoptada hoy por el Česká národní banka de mantener los tipos de interés en el 3,75 % es, por tanto, mucho más que una simple decisión técnica. Es una señal de que el banco central todavía considera que la economía necesita una política monetaria relativamente restrictiva.
418 empresas desaparecidas en seis meses
El dato que probablemente mejor resume la situación empresarial es el de las quiebras.
Según un análisis de CRIF, durante los primeros seis meses de 2026 los tribunales checos declararon 418 quiebras de sociedades mercantiles, un 9 % más que en el mismo periodo de 2025 y la cifra más elevada para un primer semestre desde 2017. En el primer semestre de aquel año fueron 419.
Pero hay otro dato todavía más preocupante: entre enero y junio se presentaron 678 solicitudes de insolvencia, un 22 % más interanual. Es decir, no solamente aumentó el número de empresas que finalmente terminaron en quiebra; también aumentó considerablemente el número de compañías que comenzaron a entrar en procedimientos de insolvencia.
Conviene, sin embargo, no caer en el alarmismo. La propia CRIF señala que la tasa anual de quiebras entre las sociedades activas pasó del 0,17 % en junio de 2025 al 0,18 % en junio de 2026. Por tanto, el aumento absoluto debe interpretarse también teniendo en cuenta que el número de empresas activas está creciendo.
Pero el mensaje sigue siendo claro: la economía empresarial checa está soportando más presión.
El comercio, la industria y la construcción, entre los más afectados
Los datos sectoriales permiten entender mejor dónde se concentra el problema.
Durante el primer semestre se produjeron:
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93 quiebras en el comercio.
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66 en la industria manufacturera.
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52 en la construcción.
Además, las quiebras en transporte y almacenamiento se duplicaron respecto al primer semestre del año anterior. En alojamiento, restauración y hostelería aumentaron un 26 %, mientras que las quiebras de empresas manufactureras crecieron un 16 %.
Son sectores especialmente sensibles al coste de la energía, los salarios, la financiación y la evolución del consumo.
Y aquí aparece una de las contradicciones de la economía checa.
Mientras el país necesita trabajadores y mantiene más de 100.000 puestos de trabajo registrados, algunas empresas están reduciendo actividad, aplazando contrataciones o directamente abandonando el mercado.
No todas las empresas tienen los mismos problemas, naturalmente. Pero la combinación de costes elevados, competencia internacional y una demanda que no crece con suficiente fuerza puede convertirse en una mezcla peligrosa para determinadas compañías.
El paro vuelve al 5 %
El segundo dato que debería llamar la atención es el mercado laboral.
En julio, la tasa de desempleo registrada en la República Checa alcanzó el 5 %, frente al 4,8 % de junio y el 4,4 % de julio de 2025.
El número de personas registradas como demandantes de empleo llegó a 367.346, más de 37.000 por encima del nivel de un año antes.
Es cierto que julio es tradicionalmente un mes de aumento del desempleo. Las vacaciones, el final de determinados contratos temporales y la llegada de nuevos graduados a las oficinas de empleo explican parte del incremento.
Pero hay una diferencia importante: el desempleo de julio de 2026 es el peor registrado en un mes de julio de los últimos diez años, según los análisis citados por ČTK.
Además, el indicador desestacionalizado se situó alrededor del 5,03 %, su nivel más alto desde finales de 2016.
Por tanto, sería demasiado fácil explicar todo el aumento simplemente diciendo que „es verano“.
Más de 100.000 vacantes, pero también más desempleados
Aquí encontramos probablemente una de las mayores paradojas del mercado laboral checo.
En julio había 100.932 puestos de trabajo vacantes registrados a través de las oficinas de empleo.
Eso significa que por cada puesto disponible había aproximadamente 3,6 personas buscando empleo.
A primera vista, podría parecer que el problema no es la falta de empleo sino la falta de trabajadores adecuados.
Y, en parte, es cierto.
La República Checa continúa teniendo una importante escasez de trabajadores en profesiones técnicas, industriales, artesanales y sanitarias. También existen dificultades para cubrir determinados puestos en construcción y producción.
Pero al mismo tiempo crece el número de personas que buscan empleo.
Esto demuestra que el problema del mercado laboral checo es cada vez más estructural: hay puestos de trabajo que no encuentran trabajadores y trabajadores que no encuentran puestos adecuados.
No basta, por tanto, con crear más empleo. Hay que conseguir que la formación, las cualificaciones y la localización de los trabajadores coincidan con las necesidades reales de las empresas.
Y entonces aparece la ČNB
En este contexto hay que interpretar la decisión de la banca central.
La Česká národní banka mantuvo hoy el tipo básico en el 3,75 %.
La decisión fue unánime: los siete miembros del consejo votaron a favor de mantenerlo.
La CNB también redujo ligeramente su previsión de crecimiento económico para 2026: del 2,5 % previsto en mayo al 2,2 % actual.
Para 2027 mantiene una previsión de crecimiento del 2,7 %, mientras que para 2028 espera un crecimiento del 2,5 %.
No estamos hablando, por tanto, de una recesión.
Pero tampoco de una economía funcionando a pleno rendimiento.
El problema para la CNB es que la inflación puede volver a acelerarse durante los próximos meses. Después del 1,7 % registrado en julio, la previsión apunta al 1,9 % en agosto y al 2,2 % en septiembre. La inflación podría alcanzar su máximo hacia finales de año.
Y la inflación subyacente continúa cerca del 3 %.
La institución teme especialmente el crecimiento de los salarios, la presión del mercado laboral, el encarecimiento de los servicios y el crecimiento del crédito.
El gran dilema: ¿subir, mantener o bajar?
La CNB se encuentra ante un dilema complicado.
Si baja demasiado pronto los tipos, puede estimular nuevamente el crédito, el consumo y las presiones inflacionistas.
Pero si mantiene durante demasiado tiempo unos tipos relativamente altos, puede dificultar la financiación de las empresas, frenar las inversiones y aumentar la presión sobre compañías que ya tienen problemas de liquidez.
Para una gran multinacional con acceso a financiación internacional, un tipo del 3,75 % puede ser manejable.
Para una pequeña empresa checa que necesita financiación bancaria para comprar maquinaria, pagar proveedores, renovar instalaciones o superar unos meses malos, la situación puede ser muy diferente.
Y aquí es donde las estadísticas de quiebras adquieren una dimensión especialmente importante.
No estamos ante un colapso, pero tampoco ante una economía sin problemas
Sería exagerado afirmar que la economía checa está al borde del colapso.
Los datos no dicen eso.
La economía sigue creciendo. La inflación está mucho más cerca del objetivo del 2 % que durante los años de la crisis inflacionaria. Existen más de 100.000 puestos vacantes y la actividad empresarial continúa siendo elevada.
Pero tampoco sería razonable ignorar las señales negativas.
418 sociedades mercantiles quebraron durante el primer semestre.
678 procedimientos de insolvencia fueron solicitados.
367.346 personas estaban registradas como desempleadas en julio.
El desempleo alcanzó el 5 %.
Y la previsión de crecimiento económico para este año ha sido revisada a la baja, hasta el 2,2 %.
La fotografía completa no muestra una economía en crisis, pero sí una economía que está perdiendo parte del dinamismo que había caracterizado al mercado laboral checo durante los últimos años.
El verdadero problema puede estar debajo de las estadísticas
Las estadísticas económicas tienen una peculiaridad: suelen llegar cuando los problemas ya han comenzado.
Una empresa no quiebra el día en que aparece una estadística. Antes ha reducido márgenes, ha acumulado deudas, ha renegociado créditos, ha aplazado inversiones y probablemente ha intentado mantener a sus trabajadores todo el tiempo posible.
Por eso resulta especialmente relevante el aumento del 22 % en las solicitudes de insolvencia.
Las 418 quiebras son el resultado final de un proceso. Las 678 solicitudes pueden ser una señal de lo que está ocurriendo en el interior de las empresas.
Y aquí debería estar una de las principales preocupaciones de la política económica checa.
No se trata solamente de mantener la inflación bajo control.
También hay que conseguir que las empresas puedan invertir, modernizarse, competir y sobrevivir.
Porque una economía puede tener inflación baja y crecimiento positivo y, al mismo tiempo, estar perdiendo empresas, inversiones y empleos de calidad.
Una economía de dos velocidades
Quizá la expresión que mejor describa la situación actual sea economía de dos velocidades.
Por un lado están las empresas capaces de aprovechar el crecimiento, acceder a capital, exportar y beneficiarse de la demanda internacional.
Por otro, pequeñas y medianas empresas especialmente expuestas a los costes laborales, energéticos, financieros y administrativos.
La primera puede seguir creciendo.
La segunda puede estar luchando simplemente por mantenerse abierta.
Y cuando las estadísticas empiezan a mostrar simultáneamente más desempleo, más insolvencias y una revisión a la baja del crecimiento, conviene prestar atención.
La República Checa todavía está lejos de una crisis económica.
Pero las primeras grietas ya son visibles.
La pregunta ahora no es si la economía checa crece. Lo hace.
La verdadera pregunta es otra:
¿Cuántas empresas serán capaces de sobrevivir hasta que ese crecimiento llegue realmente a toda la economía?
