Chequia en alerta por la crisis en Cuba: apagones, falta de combustible y cancelación de viajes
Cuba ha sido durante décadas un destino simbólico para muchos checos. Durante la época del socialismo, la isla representaba un sueño caribeño dentro del mismo bloque político, una afinidad marcada por la pertenencia de ambos países a la esfera de influencia de la antigua Unión Soviética. Sin embargo, tras la Revolución de Terciopelo, Checoslovaquia —y posteriormente la actual Chequia— emprendió un camino democrático, mientras Cuba mantuvo su sistema socialista.
Décadas después, la relación emocional y turística persiste, pero la situación actual en la isla ha encendido las alarmas en el sector turístico checo. Las autoridades cubanas anunciaron restricciones energéticas debido a una grave escasez de combustible, lo que ha provocado apagones generalizados, limitaciones en el transporte público y reducciones en servicios esenciales.
Cancelaciones y advertencias a los viajeros
Las agencias de viajes checas han reaccionado con rapidez. Varias han suspendido vuelos y paquetes turísticos, especialmente en rutas hacia La Habana y Holguín, tras confirmarse que las aerolíneas extranjeras no pueden repostar combustible en aeropuertos cubanos. La última salida directa desde Praga está programada para mediados de febrero, y posteriormente los viajes quedarán suspendidos temporalmente.
La advertencia oficial señala que, aunque los turistas actualmente en resorts no están en peligro, la calidad de los servicios no puede garantizarse debido a los cortes eléctricos y a la reducción de operaciones en hoteles y servicios públicos.
La crisis energética y el factor internacional
La escasez de combustible se ha agravado tras la presión de Washington para limitar el suministro de petróleo a la isla. La administración de Donald Trump impulsó medidas destinadas a frenar el envío de crudo, especialmente desde Venezuela, gobernada por Nicolás Maduro.
Durante el último año, Venezuela cubrió aproximadamente un tercio de las importaciones petroleras cubanas, mientras que el resto procedía de otros socios como México y Rusia. La incertidumbre sobre estos suministros ha dejado al país en una situación energética crítica, con impacto directo en su principal fuente de divisas: el turismo.
Impacto económico y simbólico
Para Cuba, la caída del turismo supone un golpe significativo en un contexto económico ya frágil. Para Chequia, en cambio, la crisis tiene un componente más simbólico: refleja la distancia creciente entre dos países que compartieron un pasado político común pero que hoy viven realidades muy distintas.
Mientras la isla intenta sostener su sistema en medio de escasez y sanciones, los viajeros checos —históricamente atraídos por el destino— deberán esperar a que la situación energética y logística se estabilice antes de volver a volar hacia el Caribe.
¿Cuántos checos viajan a Cuba cada año?
No existe una cifra única oficial pública muy reciente desglosada solo para la República Checa, pero los datos del sector turístico y estimaciones de agencias indican:
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Entre 20.000 y 30.000 turistas checos al año en periodos normales previos a las últimas crisis del sector.
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Cuba recibió alrededor de 1,9 millones de turistas internacionales en 2025, muy por debajo de los 4,6 millones de 2018, lo que refleja la fuerte caída general del turismo en la isla.
Esto significa que los checos representan un mercado pequeño pero estable dentro del turismo europeo hacia la isla, con fuerte presencia de viajes organizados y vuelos chárter desde Praga en temporadas altas.
