El Gobierno checo fija el cambio de hora hasta 2031 a la espera de un acuerdo en la Unión Europea
El Gobierno de la República Checa ha aprobado un nuevo reglamento que garantiza la continuidad del cambio estacional de hora durante los próximos cinco años, prolongando la medida al menos hasta 2031. El anuncio fue realizado por el primer ministro Andrej Babiš (ANO) tras una reunión del Consejo de Ministros, donde subrayó que el país se limita a cumplir con la normativa comunitaria vigente.
De acuerdo con el calendario oficial, las fechas en las que se modificará el reloj quedan fijadas de la siguiente manera:
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Año 2027: 28 de marzo y 31 de octubre
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Año 2028: 26 de marzo y 29 de octubre
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Año 2029: 25 de marzo y 28 de octubre
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Año 2030: 31 de marzo y 27 de octubre
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Año 2031: 29 de marzo y 26 de octubre
En los meses de primavera, los relojes se adelantarán una hora (de las 2:00 a las 3:00), lo que acortará el turno nocturno, mientras que en otoño se retrasarán (de las 3:00 a las 2:00), alargándolo. Actualmente, esta armonización horaria rige en toda la Unión Europea por motivos de transporte y mercado, y solo queda excluida en contadas regiones europeas como Islandia, Groenlandia, Bielorrusia, Rusia y dos islas noruegas.
Debate abierto sobre la salud y la consulta pública
La medida sigue generando discrepancias en el ámbito político y social. El ministro de Prevención y Deporte, Boris Šťastný, se ha posicionado frontalmente en contra al argumentar que el cambio de hora repercute negativamente en la salud, exigiendo a la UE que negocie su supresión definitiva para mantener de forma permanente el horario de invierno.
Por su parte, el Ministerio de Trabajo sostiene que los documentos oficiales no demuestran efectos nocivos graves a largo plazo, limitándose los expertos a registrar molestias pasajeras. Asimismo, los defensores de mantener el horario de verano valoran que la luz solar adicional permite prolongar las actividades al aire libre durante la tarde, un argumento que contrasta con la postura de quienes consideran el horario de invierno como el ciclo biológico más natural.
Un bloqueo institucional sin fecha de resolución
El debate sobre la eliminación del cambio de hora se remonta a 2018, cuando la Comisión Europea organizó una macroconsulta pública en la que el 84% de los 4,6 millones de participantes abogó por suprimir la medida. Aunque inicialmente se planeó ponerle fin en 2019, la falta de consenso entre los Estados miembros impidió aplicar un modelo uniforme.
Los intentos por reactivar el debate continúan; el año pasado, Polonia retomó la iniciativa durante su presidencia de la UE al proponer fijar de manera permanente el horario de verano con revisiones bianuales. Se espera que la Unión Europea publique a finales de este año un estudio definitivo sobre el impacto económico y social de los cambios horarios.
En el plano nacional, las encuestas reflejan una ciudadanía dividida: si bien dos tercios de la población checa están a favor de eliminar el cambio de hora —según un sondeo de STEM/MARK de 2023—, el 40% prefiere el horario estival frente al 31% que optaría por el invernal, mientras que el resto se muestra indiferente. El cambio al horario de verano se instauró de forma permanente en la antigua Checoslovaquia en 1979, amparado por una ley de 1946 que faculta al Ejecutivo para regular los calendarios mediante decretos.
