Babiš propone cerrar el espacio Schengen para España tras la llegada masiva de migrantes a Ceuta
Praga. La llegada de decenas de miles de migrantes a la ciudad española de Ceuta ha provocado una fuerte reacción política en la República Checa. El primer ministro, Andrej Babiš (ANO), pidió el cierre inmediato del espacio Schengen para España y acusó al Gobierno español de haber provocado la crisis migratoria con su política de regularización de inmigrantes.
Según Babiš, resulta „absolutamente escandaloso“ que un Estado miembro de la Unión Europea aplique una política migratoria basada en la legalización de inmigrantes en situación irregular cuando, a su juicio, la tendencia del resto de la Unión Europea es avanzar hacia un mayor control de las fronteras.
Críticas a la regularización de inmigrantes
Las declaraciones del primer ministro checo hacen referencia al proceso extraordinario de regularización impulsado por el Gobierno español, que permitió solicitar un permiso de residencia a los extranjeros que ya vivían de forma continuada en España antes del 1 de enero de este año y que carecían de antecedentes penales.
El plazo para presentar las solicitudes concluyó a finales de junio y, según los datos difundidos por las autoridades españolas, cerca de 1,2 millones de personas iniciaron el proceso.
Alrededor del 80 % de las solicitudes corresponden a personas que ya residían en territorio español, mientras que el resto fueron presentadas por solicitantes de protección internacional. Aproximadamente dos tercios de los solicitantes proceden de países de América Latina, especialmente de Colombia y Venezuela, mientras que cerca del 23 % provienen de países africanos, entre ellos Marruecos.
„Se repite lo ocurrido en 2015“
Babiš comparó la situación con la crisis migratoria de 2015, cuando, según afirmó, Alemania flexibilizó su política migratoria, provocando un efecto llamada en toda Europa.
El jefe del Gobierno checo sostiene que el Ejecutivo español, encabezado por el socialista Pedro Sánchez, está aplicando una estrategia similar en un contexto marcado por la proximidad de futuras elecciones.
Pedro Sánchez ha defendido en numerosas ocasiones una política migratoria más abierta, argumentando que la inmigración resulta necesaria para afrontar el envejecimiento de la población española, sostener el sistema de pensiones y cubrir la falta de mano de obra en sectores como la construcción y otros ámbitos de la economía.
El ministro de Exteriores pide prudencia
Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores checo, Petr Macinka (Motoristas), calificó la situación como un problema serio para todo el espacio Schengen, aunque evitó respaldar de momento la propuesta de expulsar a España del sistema de libre circulación.
Macinka explicó que mantiene conversaciones con sus homólogos europeos, especialmente de Alemania y España, antes de adoptar una posición definitiva.
No obstante, insistió en que Europa debe enviar un mensaje claro contra la inmigración irregular.
„Europa debe decir no a la migración masiva y dejar claro que la falsa expectativa de que cualquiera puede instalarse en territorio europeo ha terminado“, declaró.
El ministro añadió que la Unión Europea debería reforzar el retorno de los inmigrantes que no tengan derecho a permanecer en territorio comunitario.
SPD reclama una política de „tolerancia cero“
Las declaraciones más contundentes llegaron desde el partido SPD. Su líder, Tomio Okamura, volvió a defender una política de „tolerancia cero“ frente a la inmigración irregular.
Okamura reiteró su propuesta de eliminar el derecho de asilo, retirar las ayudas sociales a los inmigrantes irregulares y endurecer las sanciones para quienes entren ilegalmente en la Unión Europea.
Asimismo, acusó al Gobierno español de no impedir la llegada de inmigrantes e incluso de favorecerla, por lo que también apoyó la posibilidad de suspender a España del espacio Schengen.
El dirigente aseguró además que, mientras SPD forme parte del Gobierno checo, el país no aceptará inmigrantes irregulares procedentes de África o de países islámicos.
La crisis en Ceuta
La polémica se produce después de que, según estimaciones del Ministerio del Interior español citadas por la agencia Reuters, cerca de 49.000 personas cruzaran desde Marruecos hacia Ceuta en apenas unas horas.
Las autoridades informaron de que la crisis dejó al menos 57 fallecidos, la mayoría de ellos personas que habrían perdido la vida intentando alcanzar la ciudad por mar.
El Gobierno español aseguró posteriormente que la inmensa mayoría de los migrantes que accedieron a Ceuta fueron devueltos a Marruecos en colaboración con las autoridades marroquíes.
Reacción europea
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, confirmó que Bruselas mantiene un contacto permanente con Marruecos para abordar la situación y coordinar la respuesta europea.
Por su parte, Francia manifestó su disposición a prestar apoyo a España si fuera necesario, mientras que el canciller alemán, Friedrich Merz, pidió una rápida estabilización de la frontera.
La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, afirmó que la Unión Europea debería estudiar todas las opciones disponibles para proteger las fronteras exteriores del espacio Schengen, incluida la posibilidad de revisar temporalmente la participación de España en el sistema si la situación migratoria continuara deteriorándose.
La crisis de Ceuta vuelve a situar la inmigración en el centro del debate político europeo y evidencia las profundas diferencias existentes entre los gobiernos de la Unión Europea sobre cómo gestionar los flujos migratorios y garantizar la seguridad de las fronteras comunes.
