Obesidad: una enfermedad de la civilización que exige atención médica
Un espantapájaros, una discapacidad, una pesadilla, un aparente fracaso. Pero, sobre todo, una enfermedad de la civilización que debe ser tratada por especialistas, es decir, por médicos. Tras las fiestas de Navidad y Año Nuevo, este tema vuelve a ocupar el centro del debate público.
Para Kateřina Altmanová, una mujer de cuarenta años, el principal obstáculo para cumplir su sueño de poder comprar lo que quiera en una tienda no es el dinero, sino la obesidad. Las personas con obesidad, como es bien sabido, tienen enormes dificultades para encontrar ropa bonita o deportiva en las tiendas tradicionales. Y sí, incluso eso puede convertirse en una motivación para empezar a luchar contra esta enfermedad.
«Antes sentía que pedir ayuda era una debilidad. Hoy sé que es valentía. Gracias al médico, por fin tengo la esperanza de ganar esta batalla algún día», afirma Kateřina Altmanová, protagonista de la campaña No engordemos.
La nueva campaña de concienciación “Aligera tu cuerpo y tu corazón” quiere precisamente ofrecer apoyo y alivio a quienes cargan con este problema. Para empezar el cambio se necesita fuerza de voluntad, determinación y energía. Algo que, como obesa mórbida, lamentablemente yo no tengo en este momento. Pero al menos puedo ayudar a otros compartiendo información.
(Nota del autor)
Un problema creciente: estadísticas de obesidad en la República Checa
La obesidad en la República Checa no es un problema menor ni episódico: es una tendencia que ha ido en aumento constante durante décadas. En 2022, cerca del 26 % de los adultos checos tenía obesidad (es decir, un Índice de Masa Corporal —IMC— de 30 o más). Esta cifra ha crecido de forma sostenida durante más de 25 años y marca un récord histórico en el país.
Si se incluye el sobrepeso, la proporción de adultos que exceden el peso considerado saludable alcanza casi el 60 % de la población adulta checa.
Aunque no hay datos oficiales actuales publicados por edad detallados año por año, investigaciones previas muestran que, como en el resto de Europa, la obesidad aumenta con la edad: las tasas más bajas suelen encontrarse entre los adultos jóvenes y alcanzan su punto máximo en personas de mediana edad y mayores de 65 años.
Además, aproximadamente 150 000 personas en la República Checa padecen obesidad extrema, con pesos superiores a los 200 kg, lo que plantea desafíos específicos para la atención sanitaria.
Comparación con Europa
La República Checa se encuentra entre los países europeos con tasas más altas de obesidad adulta, superando la media de muchos otros Estados miembros. Según datos comparativos:
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En 2016, el 26 % de los adultos checos eran obesos, por encima de países como Alemania (22,3 %), Francia (21,6 %) o España (23,8 %).
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En conjuntos de datos más amplios sobre sobrepeso y obesidad combinados, República Checa se sitúa entre los países con valores más altos —junto con Hungría y Lituania— donde más del 60 % de los adultos presentan exceso de peso.
En el contexto europeo general, casi el 60 % de los adultos vive con sobrepeso u obesidad, siendo las cifras más elevadas entre los hombres.
La obesidad en niños y jóvenes
Los datos sugieren que no solo los adultos están afectados. Según estudios científicos, la prevalencia conjunta de sobrepeso y obesidad en adolescentes de Europa del Este, incluyendo la República Checa, ronda niveles significativos ya en edades tempranas, lo que indica que el problema comienza desde la infancia y tiende a persistir en la vida adulta.
¿Y qué dicen los expertos?
Según el profesor Michal Vráblík, de la 3.ª Clínica Interna del Hospital General Universitario de Praga, la obesidad es un problema de las últimas décadas y se relaciona con la globalización, la digitalización, el teletrabajo y la disponibilidad constante de alimentos altamente procesados.
El profesor Martin Haluzík, presidente de la Sociedad Checa de Obesidad, añade que abordar la obesidad con tratamiento médico reduce riesgos de enfermedades graves y mejora significativamente la calidad de vida.
Las enfermedades que genera la obesidad
La obesidad no es solo un número en las estadísticas; es un factor de riesgo determinante para múltiples enfermedades graves:
1. Diabetes tipo 2
La obesidad es la principal causa de la diabetes tipo 2, una enfermedad crónica que afecta la forma en que el cuerpo regula la glucosa en sangre y que puede llevar a complicaciones severas como amputaciones y daño renal.
2. Enfermedades cardiovasculares
El exceso de peso incrementa la probabilidad de sufrir hipertensión arterial, infartos de miocardio y accidentes cerebrovasculares.
3. Síndrome metabólico
El conjunto de condiciones —como presión arterial alta, altos niveles de azúcar en sangre y colesterol elevado— está fuertemente asociado a la obesidad.
4. Enfermedad hepática grasa no alcohólica
El hígado acumula grasa en exceso, lo que puede progresar a inflamación y cirrosis.
5. Ciertos tipos de cáncer
La obesidad se ha vinculado a un mayor riesgo de varios cánceres, como el de colon, mama y endometrio.
6. Problemas ortopédicos y respiratorios
El exceso de peso obliga a soportar más carga en articulaciones y puede causar apnea del sueño y dificultades respiratorias.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que el sobrepeso y la obesidad son responsables de más de 1,2 millones de muertes al año en Europa y son el cuarto factor de riesgo más común de enfermedades no transmisibles después de la hipertensión, los riesgos dietéticos y el tabaquismo.
¿Tenemos la culpa?
Kateřina también afronta otros desafíos en su vida personal y familiar, que le han enseñado que la genética puede jugar un papel importante en la obesidad —tal como señalan estudios que estiman que entre el 50 % y 60 % de la variación en el peso corporal tiene una base hereditaria—, aunque eso no debe convertirse en excusa para dejar de actuar.
Conclusión
La obesidad es un desafío sanitario que afecta a más de la mitad de los adultos checos y a una proporción creciente de niños y jóvenes. No es un problema estético: es una enfermedad con consecuencias profundas para la salud pública. Abordarla no es una cuestión de voluntad individual, sino un reto complejo que requiere conciencia, tratamiento médico y políticas de salud efectivas.
