La Armada Checa proyecta su poder tecnológico en el Estrecho de Ormuz con el sistema invisible DPET
El 532.º Batallón de Guerra Electrónica se posiciona como una pieza estratégica clave para la OTAN, desplegando tecnología de vanguardia capaz de vigilar 200 objetivos simultáneamente sin ser detectado.
La tecnología militar de la República Checa vuelve a situarse en la vanguardia de la defensa internacional. En el marco de las iniciativas de cooperación con sus aliados, las fuerzas armadas checas han propuesto el despliegue del sistema de radar DPET en el estratégico Estrecho de Ormuz. Este movimiento subraya no solo el compromiso de Praga con la seguridad global, sino también la excepcional capacidad técnica de su 532.º Batallón de Guerra Electrónica.
Invisibilidad y precisión: La ventaja pasiva
A diferencia de los radares convencionales que emiten ondas de radio para localizar objetos, el DPET es un sistema de radar pasivo. Esta característica es su mayor fortaleza: al no emitir señales, es virtualmente indetectable para los medios de guerra electrónica del enemigo.
„El sistema es totalmente resistente a las interferencias. Simplemente no hay nada que interferir; por el contrario, puede localizar rápidamente al oponente que intenta, en vano, eliminarlo“, destacan expertos en defensa.
Con un alcance de hasta 500 kilómetros, el DPET puede rastrear de forma simultánea hasta 200 objetivos, ya sean terrestres, marítimos o aéreos, proporcionando una inteligencia crítica en tiempo real tanto para el mando nacional como para los sistemas de la OTAN.
Movilidad total en cualquier terreno
La versatilidad de las unidades checas no se limita a su capacidad de detección. El sistema destaca por su alta movilidad y diseño modular, permitiendo a la armada y al ejército operar en diversos escenarios:
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Logística pesada: El núcleo del sistema viaja en cinco camiones Tatra T-815 8×8 con protección balística reforzada, capaces de operar en terrenos extremos.
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Despliegue ligero: Para misiones que requieren mayor discreción o acceso a zonas difíciles, el sistema cuenta con una variante „ligera“ transportada en vehículos Toyota Hilux, que permite instalar las antenas en soportes independientes fuera de sus contenedores originales.
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Infraestructura: El conjunto incluye cuatro unidades de antenas con mástiles automáticos de 25 metros y una quinta unidad de mando desde donde se procesan y distribuyen los datos.
Un legado de innovación en Pardubice
El DPET es el heredero directo de una legendaria estirpe de radares pasivos checos, como los sistemas Ramona, Tamara y Věra. Desarrollado por la compañía ERA (parte del grupo industrial Omnipol) en Pardubice, este nuevo equipo representa la culminación de décadas de experiencia en inteligencia electrónica.
Según el teniente coronel Lukáš Hoza, comandante del 532.º Batallón, la relevancia de estos sistemas ha crecido exponencialmente tras observar los conflictos actuales, como el de Ucrania. „La modernización y el aumento de nuestras capacidades de guerra electrónica son vitales tanto para el ejército checo como para nuestros aliados“, afirmó durante la entrega oficial del sistema a finales de 2023.
Con una vida útil estimada de entre 10 y 15 años, el DPET está destinado a ser el „ojo invisible“ que vigile las fronteras y los puntos estratégicos de interés internacional, asegurando que la tradición checa en tecnología de vigilancia continúe liderando el campo de batalla moderno.
