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Dinero

¿Adiós a la novena clase en Chequia? Babiš plantea acortar la escuela básica para ahorrar dinero

La propuesta del primer ministro Andrej Babiš de eliminar el noveno curso de la educación básica ha abierto un debate que va mucho más allá del ahorro presupuestario. Mientras el jefe del Gobierno considera que los alumnos podrían incorporarse antes a la educación secundaria y posteriormente al mercado laboral, directores y expertos advierten de que reformar el sistema educativo únicamente para ahorrar dinero puede tener consecuencias mucho más profundas.

La educación checa podría enfrentarse a uno de sus cambios más importantes de los últimos años. El primer ministro Andrej Babiš ha planteado públicamente la posibilidad de eliminar el noveno curso de la escuela básica y hacer que los estudiantes terminen esta etapa después de ocho años.

Babiš insiste en que se trata, por ahora, de una opinión personal y no de una decisión oficial de su Gobierno ni de su partido ANO. Según el primer ministro, la eliminación de un año permitiría reducir gastos para el Estado, los centros educativos y también las familias.

«Por sentido común, ahorraría dinero al Estado, a las escuelas y a los padres», sostuvo Babiš al explicar su posición.

El primer ministro también argumenta que los jóvenes podrían incorporarse antes a la educación secundaria y, posteriormente, al mercado laboral. La idea ya había sido planteada a mediados de julio por el presidente de la Cámara de Diputados y líder de SPD, Tomio Okamura, quien considera que una formación más corta permitiría que los jóvenes llegaran antes al mercado laboral.

Un cambio que podría afectar a toda una generación

La propuesta, sin embargo, está lejos de ser sencilla.

Actualmente, la educación obligatoria en Chequia comprende nueve años. Eliminar el último curso significaría modificar no solamente la organización de las escuelas básicas, sino también el acceso a los centros de educación secundaria.

Uno de los principales problemas sería la transición de los estudiantes. Si durante un año se produjera la salida simultánea de los alumnos de octavo y noveno curso, las escuelas secundarias podrían recibir aproximadamente el doble de candidatos de lo habitual.

El ministro de Educación, Robert Plaga, se ha mostrado contrario a presentar la eliminación del noveno curso como una medida ya acordada. Recordó que la propuesta no forma parte del programa gubernamental aprobado y advirtió precisamente de las complicaciones que podría generar la llegada simultánea de un número mucho mayor de estudiantes a las escuelas secundarias.

La posición del ministro introduce una primera división dentro del propio Gobierno: Babiš considera que merece la pena estudiar la posibilidad de reducir un año la educación básica, mientras que el responsable de Educación pide que cualquier modificación se analice desde una perspectiva mucho más amplia.

¿Ahorro o recorte educativo?

La Asociación de Directores de Escuelas Básicas de la República Checa (AŘZŠ ČR) ha pedido prudencia.

Los directores reconocen que existen diferentes opiniones dentro del sector educativo. Algunos defienden mantener los nueve años actuales, mientras que otros podrían aceptar modelos diferentes, por ejemplo, ocho años en la escuela básica y uno o dos años obligatorios en la educación secundaria.

Pero existe un punto en el que, según la asociación, hay un amplio consenso: una modificación de esta magnitud no debería surgir únicamente de declaraciones políticas ni de cálculos presupuestarios.

El argumento económico es precisamente uno de los aspectos que más preocupa a los responsables escolares. Reducir un año de escolarización puede generar ahorro a corto plazo, pero la pregunta fundamental es cuánto costaría a largo plazo una generación con una estructura educativa diferente.

La educación no es solamente una partida presupuestaria. También afecta a la preparación profesional, la igualdad de oportunidades, la integración social y las posibilidades futuras de los jóvenes.

Babiš pone como ejemplo a Schillerová

Para defender su argumento, Babiš recordó además que la ministra de Finanzas, Alena Schillerová, terminó sus estudios básicos después del octavo curso y posteriormente continuó su formación.

Para el primer ministro, su trayectoria demuestra que terminar la escuela básica después de ocho años no impediría necesariamente alcanzar una buena formación profesional.

Pero utilizar casos individuales como referencia para modificar todo el sistema educativo también genera interrogantes. La cuestión no es solamente si una persona puede tener éxito después de ocho años de educación básica, sino cómo afectaría el cambio a cientos de miles de estudiantes con capacidades, circunstancias familiares y necesidades educativas diferentes.

El argumento demográfico

Otro de los argumentos utilizados por Babiš está relacionado con la evolución demográfica.

El primer ministro sostiene que el descenso previsto de la natalidad obliga a replantearse la estructura del sistema educativo. Si en los próximos años habrá menos niños y jóvenes, el Estado tendrá que decidir cómo utilizar las instalaciones, los profesores y los recursos disponibles.

La reducción de un curso podría ser presentada así como una manera de adaptar el sistema a una población estudiantil más pequeña.

Pero los directores de las escuelas consideran que el problema demográfico también puede abordarse de otras maneras: reduciendo el tamaño de las clases, mejorando la atención individual a los alumnos, reforzando la educación especial o aumentando los recursos disponibles por estudiante.

¿Más jóvenes en el mercado laboral?

Uno de los argumentos más atractivos para los defensores de la propuesta es que los estudiantes podrían terminar antes sus estudios y comenzar antes su vida profesional.

Okamura sostiene que los jóvenes podrían finalizar la educación secundaria alrededor de los 18 años y posteriormente completar los estudios universitarios a una edad más temprana.

En un país que necesita trabajadores en determinados sectores, la idea puede parecer económicamente interesante.

Pero también aparece una pregunta fundamental: ¿necesita Chequia trabajadores más jóvenes o trabajadores mejor preparados?

La economía checa depende en gran medida de sectores industriales, tecnológicos y de servicios que requieren cada vez más cualificación. Reducir el tiempo de formación no garantiza automáticamente una incorporación más rápida y productiva al mercado laboral.

Una reforma que podría tardar años

Por el momento, no existe una decisión definitiva para eliminar el noveno curso.

Babiš ha reconocido que el debate está apenas comenzando y que deberá participar la sociedad. También tendrán que pronunciarse los profesores, directores, padres, expertos en educación y representantes de las regiones.

La Asociación de Directores de Escuelas Básicas reclama precisamente una discusión basada en datos y análisis profesionales y no únicamente en declaraciones políticas.

Su advertencia es clara: una reforma de este tamaño tendría consecuencias que superarían ampliamente una legislatura.

Y ahí está probablemente la cuestión más importante del debate.

¿Debe Chequia modificar la duración de la educación obligatoria para ahorrar dinero o debería utilizar el descenso demográfico como una oportunidad para mejorar la calidad de la educación?

La respuesta determinará mucho más que el número de años que un niño pasa en la escuela.

Determinará qué tipo de educación quiere tener la República Checa durante las próximas décadas.

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