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Candida auris: la amenaza invisible que preocupa a los hospitales y ya ha llegado a Chequia

Praga.— Una levadura resistente, capaz de sobrevivir durante largos periodos en el entorno hospitalario y difícil de combatir con algunos medicamentos, está obligando a los sistemas sanitarios a extremar las medidas de prevención. Se llama Candida auris y, aunque no representa una amenaza generalizada para la población sana, se ha convertido en un importante motivo de preocupación para hospitales de todo el mundo.

Estados Unidos está experimentando un fuerte aumento de los casos registrados. Hasta el 25 de julio de 2026, las autoridades sanitarias estadounidenses habían contabilizado 3.437 casos clínicos en 27 estados, frente a los 4.290 registrados durante todo 2025.

El dato llama la atención, pero necesita contexto: el aumento de las pruebas de detección también permite identificar más casos, incluidos pacientes que tienen la levadura en su organismo sin que esta haya provocado una infección.

La preocupación, sin embargo, no es nueva. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) consideran a Candida auris una amenaza importante para la salud pública debido a su capacidad para propagarse en centros sanitarios y a su frecuente resistencia a los medicamentos antifúngicos.

De Japón a los hospitales de todo el mundo

Candida auris fue identificada por primera vez en Japón en 2009. Siete años después apareció en Estados Unidos, donde desde entonces se ha extendido progresivamente por diferentes estados.

La Organización Mundial de la Salud también ha incluido Candida auris entre los hongos considerados prioritarios debido a los riesgos que pueden representar para la salud humana.

Una de sus características más problemáticas es su capacidad para sobrevivir en superficies y objetos de los hospitales durante más tiempo que muchas otras especies de hongos.

Puede transmitirse mediante el contacto con una persona colonizada o infectada y también a través de superficies y objetos contaminados.

Esto convierte a los hospitales, residencias sanitarias y otros centros donde se encuentran pacientes vulnerables en lugares especialmente sensibles.

Chequia tampoco está al margen

Aunque durante años Candida auris fue prácticamente desconocida en la República Checa, la situación empezó a cambiar.

Según las recomendaciones elaboradas en 2025 por especialistas y laboratorios de referencia checos, entre 2013 y 2021 solo se había registrado en el país un caso de colonización, detectado en 2019.

En 2022 y 2023 se identificaron otros dos casos.

Pero a partir de agosto de 2024 se produjo un cambio significativo: los especialistas checos comenzaron a detectar un aumento inesperado de aislamientos de Candida auris.

En concreto, se identificaron casos en seis pacientes procedentes de diferentes hospitales de Praga.

La aparición de varios casos en distintos centros sanitarios llevó a los expertos a calificar la situación de preocupante.

No significa que Chequia se encuentre ante una epidemia generalizada. Pero sí demuestra que la levadura ya está presente en el sistema sanitario checo y que los hospitales deben estar preparados para identificarla y evitar su propagación.

Tener la levadura no significa estar enfermo

Uno de los aspectos más importantes para entender el fenómeno es diferenciar entre colonización e infección.

Una persona puede tener Candida auris en la piel sin presentar síntomas. En ese caso hablamos de colonización.

La situación cambia cuando el microorganismo consigue penetrar en el organismo y provocar una infección.

En los pacientes más vulnerables puede llegar al torrente sanguíneo y producir una infección grave.

Por eso, encontrar Candida auris en un paciente no significa necesariamente que ese paciente esté enfermo.

También significa que puede convertirse en una fuente de transmisión dentro de un entorno sanitario.

¿Quién corre mayor riesgo?

Aquí se encuentra probablemente la parte más importante de la noticia.

Para una persona sana, Candida auris no representa el mismo peligro que para un paciente hospitalizado con un sistema inmunitario debilitado.

Los pacientes que presentan mayor riesgo son, entre otros, aquellos sometidos a quimioterapia, personas que se recuperan de intervenciones quirúrgicas, pacientes que reciben determinados tratamientos médicos o personas que han utilizado antibióticos durante periodos prolongados.

En estos casos, las defensas del organismo pueden estar debilitadas y una infección que normalmente podría ser controlada con facilidad puede convertirse en un problema grave.

Si la levadura llega al torrente sanguíneo puede provocar fiebre, presión arterial baja, aumento de la frecuencia cardíaca y, en los casos más graves, sepsis, una respuesta extrema del organismo frente a una infección que puede poner en peligro la vida.

El verdadero enemigo: la resistencia a los medicamentos

El problema no se limita a su capacidad para propagarse.

Una de las características que más preocupa a los especialistas es su resistencia a los medicamentos antifúngicos.

Algunas cepas pueden presentar resistencia a diferentes clases de tratamientos utilizados habitualmente contra las infecciones por hongos.

En los casos más resistentes, las posibilidades terapéuticas pueden reducirse considerablemente.

Y aquí aparece una de las grandes preocupaciones de la medicina moderna: mientras la ciencia desarrolla nuevos tratamientos, determinados microorganismos evolucionan y adquieren mecanismos que les permiten sobrevivir a los medicamentos existentes.

No se trata únicamente de Candida auris. La resistencia a los antimicrobianos es uno de los problemas sanitarios más importantes del siglo XXI.

Más detección también significa más casos

Hay otro aspecto que conviene tener en cuenta antes de interpretar las cifras como una explosión incontrolada.

Los especialistas estadounidenses advierten de que el aumento de los casos detectados también está relacionado con un incremento de las pruebas de detección.

Cuanto más se busca, más se encuentra.

Los programas de cribado permiten descubrir personas colonizadas que anteriormente podían pasar inadvertidas. Por eso, comparar directamente las cifras actuales con las de años anteriores puede ofrecer una imagen incompleta si no se tiene en cuenta cuánto se estaba buscando antes.

Esto no significa que el aumento sea irrelevante.

Al contrario: detectar más casos permite a los hospitales aislar a los pacientes cuando sea necesario, reforzar la limpieza y evitar que la levadura circule silenciosamente por las instalaciones sanitarias.

Un problema principalmente hospitalario

La característica fundamental de Candida auris es que su impacto se concentra principalmente en el entorno sanitario.

No estamos ante un virus respiratorio que se propague fácilmente entre personas sanas por la calle o en el transporte público.

Su principal campo de batalla son los hospitales y otros centros sanitarios donde coinciden pacientes vulnerables, procedimientos invasivos y superficies que pueden contaminarse.

Por eso las medidas de prevención son esenciales.

Cuando se identifica a una persona colonizada o infectada, los centros sanitarios deben extremar las precauciones, mejorar la limpieza y desinfección de las superficies y controlar cuidadosamente los contactos.

¿Debe preocuparse la población?

La respuesta, para la mayoría de las personas, es no.

Los expertos consultados coinciden en que Candida auris constituye principalmente un problema para pacientes hospitalizados o con factores de riesgo importantes.

Una persona sana no debería vivir con miedo a contraer esta levadura simplemente porque se hayan detectado más casos en Estados Unidos o en hospitales checos.

La preocupación debería estar centrada en otra parte: la capacidad de los sistemas sanitarios para detectar rápidamente los casos y evitar que el microorganismo se establezca en sus instalaciones.

Y ahí sí existe un desafío real.

Chequia debe aprender de lo ocurrido en Estados Unidos

Los casos detectados en diferentes hospitales de Praga desde 2024 deberían servir como una advertencia para el sistema sanitario checo.

No para generar alarma, sino para prepararse.

La experiencia internacional demuestra que una vez que Candida auris consigue instalarse en determinados entornos sanitarios, eliminarla puede resultar complicado.

Por ello, la vigilancia microbiológica, la identificación temprana, la correcta desinfección y los protocolos de control de infecciones son fundamentales.

La batalla contra esta levadura no se libra únicamente con medicamentos. En muchos casos, la mejor medicina es impedir que llegue a propagarse.

Una amenaza seria, pero no una razón para entrar en pánico

Candida auris reúne varias características que justifican la preocupación de los especialistas: puede sobrevivir en ambientes hospitalarios, propagarse entre pacientes vulnerables y presentar resistencia a diferentes tratamientos.

Pero convertir estos datos en una alarma para toda la sociedad sería un error.

La realidad es mucho más concreta: se trata principalmente de una amenaza hospitalaria y de un riesgo especialmente relevante para personas con defensas debilitadas.

En Chequia, la aparición de varios casos en hospitales de Praga demuestra que el país no está aislado de este fenómeno.

La buena noticia es que todavía existe margen para actuar.

La experiencia de Estados Unidos y de otros países permite saber cómo se comporta el microorganismo y qué medidas pueden limitar su propagación.

La clave será no esperar a que los casos se multipliquen para reaccionar.

Porque con Candida auris, como ocurre con muchas amenazas sanitarias modernas, la prevención puede ser mucho más eficaz —y mucho menos costosa— que intentar controlar el problema cuando ya se ha instalado.

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