El Gobierno checo plantea eliminar las tasas de los medios públicos a partir de 2027
El Gobierno de Andrej Babiš prepara la eliminación total de los cánones que financian a los medios públicos, una medida que entraría en vigor el 1 de enero de 2027. Según explicó el propio primer ministro en declaraciones al medio Blesk, el objetivo es sustituir este sistema por financiación directa desde el presupuesto estatal.
La propuesta, que será presentada por el Ministerio de Cultura, busca garantizar la estabilidad económica de Česká televize y Český rozhlas. El Ejecutivo también pretende que estas instituciones queden bajo la supervisión del Tribunal Supremo de Cuentas, siguiendo modelos similares a los de otros países de la Unión Europea.
Inicialmente, la exención del pago estaba dirigida a determinados colectivos —como jubilados, empresas, jóvenes menores de 26 años o personas con discapacidad—, pero ahora el plan contempla su eliminación total. El coste estimado para el Estado rondaría los 10.000 millones de coronas anuales, que el Gobierno espera cubrir mediante una mejora en la recaudación fiscal.
La oposición ha reaccionado con dureza. El exministro de Cultura Martin Baxa (ODS) advirtió de que la medida supone un recorte significativo de ingresos para los medios públicos y podría desembocar en su “estatización”. En la misma línea, el líder de ODS, Martin Kupka, calificó la iniciativa como el inicio de una “desmantelación” de los medios públicos.
Polémica por la asesora del primer ministro
En paralelo, Babiš defendió a su asesora en materia de libertad de expresión, Natálie Vachatová, tras las críticas recibidas por sus vínculos familiares con Rusia. El primer ministro rechazó cualquier riesgo de seguridad y aseguró que su colaboradora es experta en el análisis de organizaciones no gubernamentales y en lo que denominó “deep state”.
Sin cambios tras las protestas
El jefe del Ejecutivo también restó importancia a la reciente manifestación convocada por Milion chvilek pro demokracii en la explanada de Letná, en Praga, que reunió a cientos de miles de personas. Según Babiš, el Gobierno no modificará su rumbo político pese a las protestas, aunque reconoció el derecho de los ciudadanos a manifestarse en un sistema democrático.
El debate sobre la financiación y el control de los medios públicos se perfila así como uno de los principales frentes políticos en la República Checa de cara a los próximos años.
