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Envejecimiento, migración y futuro económico: el gran reto demográfico de la República Checa

El panorama demográfico de la República Checa se perfila como uno de los principales desafíos económicos y sociales de las próximas décadas. El rápido envejecimiento de la población, unido a una baja tasa de natalidad y a una preparación insuficiente del sistema de pensiones, de salud y del mercado laboral, amenaza con transformar profundamente la estructura económica del país.

Según los expertos, en apenas diez años comenzará a jubilarse la generación de los llamados “hijos de Husák”, nacidos durante el auge demográfico de los años setenta. Este proceso provocará un aumento drástico del número de personas mayores, especialmente en el grupo de más de 80 años, que se duplicará. Al mismo tiempo, la natalidad sigue cayendo, lo que reducirá la población en edad de trabajar.

El director del Instituto de Información y Estadística de Salud (ÚZIS), Ladislav Dušek, advierte de que la sociedad checa será “significativamente mayor” y que será necesario reforzar de forma urgente la atención médica, la enfermería y los cuidados de larga duración. Este cambio, afirma, es el precio demográfico de la alta natalidad del pasado.

Impacto económico y presión sobre el Estado

El envejecimiento tendrá efectos directos sobre las finanzas públicas. Según Michal Skořepa, analista de Česká spořitelna y presidente del comité de previsión presupuestaria, se espera una presión creciente sobre el déficit público, especialmente en un horizonte de unos treinta años, con un impacto estimado de alrededor del 1,5 % del PIB.

Aunque las reformas recientes del sistema de pensiones han reducido parcialmente los riesgos, el nuevo gobierno planea derogar algunos de esos ajustes, lo que aumenta la incertidumbre sobre la sostenibilidad futura del sistema.

Además, el cambio demográfico influirá en las decisiones políticas. Dado que una proporción elevada de personas mayores es propietaria de viviendas, es previsible una mayor resistencia a la construcción de nuevas viviendas y a los impuestos sobre la propiedad. También podría ampliarse el tipo reducido del IVA a productos dirigidos a personas mayores, como los medicamentos recetados.

Una economía orientada a la tercera edad

El envejecimiento también transformará el mercado de bienes y servicios. Crecerán los sectores vinculados a la población sénior: dispositivos médicos, teléfonos móviles adaptados, bicicletas eléctricas, alojamiento especializado, servicios sociales, restauración, excursiones, contenidos digitales e incluso productos relacionados con mascotas.

Sin embargo, este cambio no compensa la pérdida de productividad general. Según el economista Vít Hradil, de Investika, una población más envejecida reduce el rendimiento laboral y afecta a la política económica, ya que las generaciones mayores tienden a priorizar el gasto social frente a inversiones a largo plazo en educación o infraestructuras.

Un mercado laboral mal preparado

Petr Dufek, economista jefe de Creditas Bank, sostiene que la República Checa conoce este problema desde hace más de veinte años, pero no se ha preparado adecuadamente. Las reformas de pensiones han sido inestables y el sistema de servicios sociales y sanitarios no está listo para la futura demanda.

El mercado laboral tampoco está adaptado. Las personas mayores de 50 años suelen ser percibidas como poco útiles, lo que se refleja en la estructura del desempleo por edad. Todo apunta a que será necesario un cambio estructural profundo en la economía y en el empleo.

¿Pueden ayudar la inmigración y la inteligencia artificial?

A menudo se menciona la inmigración como una posible solución al envejecimiento. Actualmente, en la República Checa viven alrededor de 1,09 millones de extranjeros, lo que representa aproximadamente el 10 % de la población. La mayoría procede de Ucrania (más de 581 000 personas), seguida por Eslovaquia, Vietnam y Rusia.

En 2024, el país recibió unos 40 000 nuevos inmigrantes con permisos de larga duración o residencia permanente, principalmente por motivos laborales, familiares o de estudios. Muchos ucranianos llegaron bajo el régimen de protección temporal debido a la guerra.

La política migratoria checa se basa en la migración legal y controlada, la integración de los extranjeros y la cooperación con la Unión Europea. Para ciudadanos de fuera de la UE, es obligatorio solicitar visado o permiso de residencia, demostrar un motivo válido, disponer de medios económicos y seguro médico, y superar controles administrativos.

Sin embargo, los expertos coinciden en que la inmigración, por sí sola, no resolverá el problema demográfico. Tampoco lo hará la inteligencia artificial. Según Dufek, la IA está sustituyendo sobre todo a trabajadores jóvenes en tareas administrativas y rutinarias, pero difícilmente reemplazará a profesiones manuales como albañiles o carpinteros en el corto plazo.

Un país que también pierde población

Además de recibir inmigrantes, la República Checa también pierde residentes. En 2023, unos 14 000 ciudadanos checos emigraron a otros países de la OCDE, principalmente Alemania, Austria y Suiza. Asimismo, cerca de 85 000 extranjeros abandonaron el país, ya sea por finalización de contratos, retorno a sus países de origen o traslado a otros Estados.

Las razones principales para marcharse son la búsqueda de mejores salarios, la reunificación familiar y el fin de estudios o empleo.

Un desafío inevitable

El envejecimiento de la población checa es un proceso imparable. Sus efectos se sentirán en las pensiones, la sanidad, el mercado laboral, la política fiscal y el modelo económico. Ni la inmigración ni la inteligencia artificial ofrecen soluciones mágicas.

La clave estará en reformas estructurales, una mejor integración de los trabajadores mayores, una política migratoria eficaz y una planificación a largo plazo. Sin ello, la República Checa afrontará un futuro marcado por una población más envejecida, menor productividad y una presión creciente sobre el Estado.

Datos sobre la migración

¿Cuántos inmigrantes hay en la República Checa y de dónde son?

A finales de junio de 2025 había alrededor de 1.091.409 extranjeros viviendo legalmente en la República Checa, lo que representa aproximadamente el 10 % de la población total.

Los principales países de origen son:

  • Ucrania: más de 581.000 personas

  • Eslovaquia: alrededor de 123.000

  • Vietnam: cerca de 69.000

  • Rusia: unos 38.000

Estos cuatro grupos concentran la mayor parte de la población extranjera, aunque también hay inmigrantes de muchos otros países en menor número.


2. ¿Cuántos inmigrantes llegaron el último año?

En 2024, la República Checa recibió aproximadamente 40.000 nuevos inmigrantes con permisos de larga duración o residencia permanente, una cifra superior a la de 2023.

Según otro informe, en el periodo 2024–2025 se registraron unas 121.800 nuevas llegadas, una cifra inferior a los niveles récord de 2022–2023.

La mayoría de estas personas no llegaron como solicitantes de asilo, sino con permisos de trabajo, por motivos familiares o mediante la libre circulación dentro de la Unión Europea.


3. ¿Por qué vienen inmigrantes a Chequia?

Las principales razones son:

Trabajo y economía:
La República Checa tiene un desempleo muy bajo (en torno al 3 %), lo que atrae a trabajadores extranjeros, especialmente en sectores como la construcción, los servicios y la industria.

Protección humanitaria:
Debido a la guerra en Ucrania, muchos ciudadanos ucranianos han llegado con estatus de protección temporal, que les permite residir y trabajar legalmente.

Familia y estudios:
Una parte de los inmigrantes llega por reunificación familiar o para cursar estudios.


4. ¿Cuál es la política migratoria de la República Checa?

La política migratoria checa se basa en:

  • Migración legal y controlada, con permisos de trabajo y reunificación familiar.

  • Integración de los inmigrantes en la sociedad.

  • Lucha contra la inmigración irregular.

  • Cooperación con la Unión Europea y respeto a las normas del espacio Schengen.

En el caso de los ucranianos, se aplica un régimen especial de protección temporal, que facilita la residencia y el acceso a servicios básicos.

En 2024, casi la mitad de los nuevos inmigrantes llegaron por motivos laborales.


5. ¿Qué requisitos tiene una persona de fuera de la UE para venir a Chequia?

Una persona de un país no perteneciente a la Unión Europea debe, por lo general:

  • Solicitar un visado o permiso de residencia antes de llegar.

  • Justificar el motivo de su estancia (trabajo, estudios, familia o protección humanitaria).

  • Demostrar recursos económicos y seguro médico.

  • Superar los controles del Ministerio del Interior checo.

Los requisitos varían según el tipo de permiso. Para trabajar, se necesita un contrato; para estudiar, una matrícula y medios económicos.


6. ¿Por qué emigran personas desde la República Checa?

En 2023, unos 14.000 ciudadanos checos emigraron a países de la OCDE, sobre todo a Alemania, Austria y Suiza, buscando mejores salarios o nuevas oportunidades.

Además, cerca de 84.978 extranjeros abandonaron el país, ya sea para regresar a su país de origen, mudarse a otro Estado o por la pérdida de su permiso de residencia.

Las razones principales para emigrar son:

  • Mejores oportunidades laborales en el extranjero.

  • Reunificación familiar.

  • Finalización de contratos de trabajo o estudios.

  • Retorno al país de origen.


Resumen

  • Inmigrantes en Chequia (2025): aproximadamente 1.091.000 personas, el 10 % de la población.

  • Principales países de origen: Ucrania, Eslovaquia, Vietnam y Rusia.

  • Nuevas llegadas en 2024: unas 40.000 personas con permisos de larga duración.

  • Política migratoria: controlada, centrada en trabajo legal e integración.

  • Requisitos para no comunitarios: visado o permiso previo, contrato o matrícula, recursos y seguro médico.

  • Emigración desde Chequia: unas 85.000 salidas de extranjeros y 14.000 ciudadanos checos hacia países de la OCDE.

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