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Chequia 2025: un año de giro político, tensiones sociales y redefinición del rumbo europeo

Praga, República Checa — El año 2025 marcó un punto de inflexión para Chequia. Tras las elecciones legislativas de octubre, el país entró en una nueva etapa política dominada por fuerzas populistas y euroescépticas, mientras la sociedad enfrentó debates sobre identidad, inmigración, seguridad y el papel internacional del Estado. A la vez, el turismo siguió siendo un motor clave de la economía, aunque en un contexto de mayor polarización social.

Política: el regreso de Andrej Babiš al poder

Las elecciones parlamentarias de octubre de 2025 confirmaron el giro político iniciado en 2024. El movimiento ANO, liderado por Andrej Babiš, obtuvo alrededor del 34 % de los votos, consolidándose como la primera fuerza del país. La coalición Spolu quedó en segundo lugar, debilitada por escándalos previos, disputas internas y una percepción de mala gestión en temas económicos y tecnológicos, incluido el polémico debate sobre las criptomonedas.

Para formar gobierno, ANO buscó el apoyo de partidos como SPD y Motoristas, ambos conocidos por sus posturas críticas hacia la Unión Europea, la inmigración y el multiculturalismo. Este nuevo equilibrio político situó a Chequia en una senda más nacionalista, conservadora y euroescéptica, alejándose del tono proeuropeo de los años anteriores.

El discurso político de 2025 estuvo marcado por promesas de “orden”, “seguridad” y “soberanía nacional”, en respuesta a una parte del electorado que se sentía frustrada por la inflación, el coste de la vida y la incertidumbre internacional.

Sociedad: polarización, inmigración y tensiones identitarias

El nuevo panorama político se reflejó rápidamente en el debate social. Los partidos con representación gubernamental promovieron una línea más dura frente a la inmigración y a las políticas de integración. Organizaciones de derechos humanos advirtieron sobre un aumento del lenguaje xenófobo en el discurso público y en redes sociales.

En paralelo, continuaron las preocupaciones por el antisemitismo, que ya había alcanzado niveles récord en 2024. En 2025, aunque el número de incidentes se estabilizó, el problema siguió presente, especialmente en el entorno digital. La comunidad judía pidió mayor protección y una respuesta más firme del Estado.

Las minorías, los extranjeros y los trabajadores migrantes —incluidos muchos latinoamericanos y europeos del sur— expresaron inquietud por el cambio de clima social, aunque la vida cotidiana en las grandes ciudades, como Praga y Brno, siguió siendo relativamente abierta y cosmopolita.

Economía: estabilidad con incertidumbre

En el plano económico, 2025 fue un año de crecimiento moderado, sin grandes sobresaltos, pero con señales de cautela. La inflación se mantuvo bajo control en comparación con años anteriores, aunque el coste de la vivienda y la energía siguió siendo un problema para muchas familias.

El nuevo gobierno prometió reducir el gasto público y priorizar la “economía nacional”, mientras revisaba algunos compromisos europeos. Sin embargo, los analistas señalaron que Chequia sigue profundamente integrada en la economía de la UE, especialmente a través de Alemania, su principal socio comercial.

Turismo: motor clave en un contexto cambiante

El turismo volvió a ser uno de los grandes pilares de la economía checa en 2025. Praga mantuvo su posición como uno de los destinos urbanos más visitados de Europa Central, con millones de turistas procedentes de Alemania, Estados Unidos, Reino Unido, España y América Latina.

El turismo hispanohablante —especialmente de España, México, Brasil y Argentina— siguió creciendo, impulsado por la imagen cultural de la ciudad, su patrimonio histórico y la oferta de tours en español. Las empresas de guías turísticos, el sector hotelero, la gastronomía y el transporte se beneficiaron directamente de este flujo constante de visitantes.

A pesar de la retórica política más dura, el sector turístico continuó promoviendo una imagen de Chequia como país abierto, seguro y atractivo para los viajeros internacionales.

Geopolítica y OTAN: continuidad con matices

En política exterior, Chequia mantuvo en 2025 su pertenencia activa a la OTAN y sus compromisos de defensa, aunque el nuevo gobierno adoptó un tono más prudente respecto al apoyo militar a Ucrania.

Las encuestas mostraron una sociedad dividida:

  • Una parte importante de la población seguía apoyando la ayuda a Ucrania por razones de seguridad y solidaridad europea.

  • Otro sector, cada vez más visible, pedía reducir la implicación en conflictos externos y priorizar los problemas internos.

Esta dualidad reflejó el equilibrio que el gobierno intentó mantener entre sus compromisos internacionales y las demandas de su electorado.

Infraestructura y digitalización: avances lentos

En 2025 continuaron los proyectos de ferrocarril de alta velocidad y modernización de infraestructuras, aunque con retrasos y debates presupuestarios. El desarrollo no avanzó al ritmo prometido, pero siguió siendo una prioridad estratégica a largo plazo.

En el ámbito digital, el país reforzó sus sistemas de ciberseguridad tras el aumento de ataques informáticos en años anteriores. Aun así, la desinformación siguió siendo un desafío, especialmente en el contexto político.

Balance de 2025

El año 2025 consolidó el giro político iniciado en 2024. Chequia entró en una nueva etapa marcada por:

  • Un liderazgo más populista y euroescéptico.

  • Mayor polarización social y debates identitarios.

  • Continuidad en el crecimiento turístico.

  • Un papel internacional más prudente, pero aún alineado con la OTAN.

  • Avances lentos en infraestructura y digitalización.

Entre estabilidad económica, cambios políticos y tensiones sociales, el país afronta ahora el reto de mantener su cohesión interna sin perder su posición en Europa ni su atractivo internacional.

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