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La izquierda checa sigue en retroceso y no logra reconectar con los votantes

Praga – La falta de interés de los votantes por una alternativa de izquierda al actual gobierno y a la oposición dominante sigue marcando el panorama político en la República Checa. Así lo afirmó el politólogo Jan Kubáček en una entrevista con CNN Prima NEWS, en la que analizó las causas del prolongado declive de las fuerzas progresistas en el país.

Según Kubáček, los votantes tradicionales de izquierda han optado mayoritariamente por apoyar al movimiento ANO, liderado por el primer ministro Andrej Babiš, mientras que el electorado progresista se ha inclinado por los Piratas y los Verdes, actualmente integrados en una alianza parlamentaria. Sin embargo, esta situación no se traducirá en un resurgimiento de la izquierda mientras esos partidos no cometan errores graves o incumplan sus promesas.

“Los votantes están observando si ANO cumple lo prometido y cómo actúan los Piratas en la oposición. Hasta que esas expectativas no se frustren, no habrá espacio para una nueva alternativa de izquierda”, señaló Kubáček.

Resultados preocupantes para la izquierda tradicional

Una investigación exclusiva del instituto STEM para CNN Prima NEWS confirma el debilitamiento de los partidos de izquierda. Los Verdes, que lograron dos escaños junto a los Piratas, obtendrían hoy solo el 1,6 % de los votos. El histórico partido socialdemócrata SOCDEM ni siquiera alcanzaría el 1 %.

El movimiento Stačilo! recibiría apenas el 1,7 %, mientras que un candidato independiente vinculado a los comunistas se quedaría en el 1,3 %.

Estos datos reflejan que los votantes no perciben a la izquierda tradicional como una alternativa viable frente a las principales fuerzas políticas actuales.

A la espera de los errores de ANO y los Piratas

Kubáček sostiene que el cambio solo llegará si ANO o los Piratas decepcionan a sus bases.

“Solo cuando sus ideas fracasen ante los ojos de los votantes y aparezca una figura capaz de unir a la fragmentada izquierda con propuestas inteligentes, se podrá esperar una transformación real”, explicó.

El politólogo subraya que la demanda de una izquierda conservadora o comunista está disminuyendo, y que cualquier renovación requerirá ideas nuevas, una imagen clara y propuestas adaptadas a la realidad social actual.

El posible papel de los Verdes

Uno de los partidos que podría contribuir a revitalizar la izquierda es el Partido Verde, aunque su futuro dependerá de si opta por mantenerse bajo el liderazgo pirata o si decide posicionarse de forma más independiente.

“Tendrán que aprovechar los temas que les interesan a sus votantes potenciales y demostrar que son una fuerza política viable”, indicó Kubáček.

Sin embargo, el crecimiento de los Verdes también dependería de que otros actores políticos —como los Piratas o el STAN— pierdan credibilidad o visibilidad.

¿Qué ocurrirá cuando Babiš deje la política?

Otro factor clave para el futuro de la izquierda checa será la eventual salida de Andrej Babiš del liderazgo de ANO.

“Será crucial qué temas asuma su sucesor. ANO podría continuar con éxito o desplazarse hacia la derecha o el centroizquierda, según el legado político que deje Babiš”, explicó Kubáček.

Un fenómeno global, no solo checo

El retroceso de la izquierda no es exclusivo de la República Checa. A nivel internacional, este fenómeno se repite por varias razones. Entre ellas, el apoyo a políticas consideradas erróneas por amplios sectores sociales, como el uso del lenguaje inclusivo, que no ha generado avances legales significativos, pero sí ha provocado rechazo incluso entre personas tradicionalmente tolerantes con la diversidad sexual.

Además, la situación internacional ha influido en la pérdida de credibilidad de la izquierda. Muchos países con gobiernos de izquierda radical presentan niveles de vida cuestionables y están bajo la observación de organismos de derechos humanos. Un ejemplo claro es Venezuela, donde la crisis política, económica y social ha dañado la imagen del modelo izquierdista en el mundo.

La izquierda, tanto en Chequia como en otros países, sigue recurriendo a una retórica propia de la Guerra Fría, sin adaptarse a los cambios estructurales de la sociedad. El motor económico ya no es la clase obrera industrial, sino el sector servicios, donde se concentran las ganancias. Aunque los trabajadores siguen siendo asalariados y, en muchos casos, mal remunerados, las antiguas fórmulas ideológicas ya no conectan con sus realidades.

Conclusión

Mientras la izquierda no renueve su discurso, sus propuestas y sus liderazgos, y mientras los partidos dominantes no decepcionen a sus votantes, el declive continuará. La reconexión con la sociedad exige comprender los nuevos desafíos económicos, sociales y culturales del siglo XXI.

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