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La comida rápida no pierde terreno en Chequia pese a los escándalos

Praga – diciembre de 2025

A pesar del escándalo que afectó a KFC a finales de 2025 —con acusaciones de manipulación de fechas de caducidad, problemas de higiene en varias sucursales y la intervención de las autoridades sanitarias—, podría haberse esperado una caída en el interés por los restaurantes de comida rápida. Sin embargo, la realidad sociocultural y de consumo en la República Checa muestra exactamente lo contrario: la comida rápida sigue ganando clientes y expandiéndose.

Según una investigación de ResSolution Group para MediaGuru.cz, casi la mitad de los checos (49%) visita restaurantes de comida rápida al menos una vez al mes. Más de una cuarta parte (27%) lo hace varias veces al mes o incluso con mayor frecuencia. Solo el 12% de los encuestados afirma no acudir nunca a este tipo de establecimientos.

Los jóvenes, los principales consumidores

El consumo de comida rápida es especialmente alto entre los jóvenes.
Entre las personas de 15 a 34 años, el 38% visita restaurantes de comida rápida varias veces al mes o más. En el grupo de 35 a 54 años, la cifra baja al 30%, y entre los mayores de 55 años desciende al 11%. Precisamente en este último grupo se concentra también la mayor proporción de personas que evitan completamente la comida rápida (27%).

El lugar de residencia también influye: en las grandes ciudades, el 34% de los habitantes acude a restaurantes de comida rápida varias veces al mes, frente al 25% en ciudades pequeñas y medianas, y el 24% en zonas rurales.

(Fuente: ResSolution Group, N = 1025, población de internet mayor de 15 años, octubre de 2025)

Nuevas cadenas y expansión del sector

Lejos de una retracción, el mercado checo de comida rápida siguió expandiéndose en 2025 con la llegada de nuevas marcas y la ampliación de redes ya existentes:

  • Five Guys abrió su primer restaurante en Praga, en el centro comercial Máj, a comienzos de diciembre de 2025.

  • Popeyes anunció la apertura de al menos diez nuevos locales en ciudades como Brno, Pardubice y Pilsen.

  • Wendy’s confirmó sus planes de entrada en el mercado checo para 2025/2026.

  • Otras propuestas como Amerikanos y varios conceptos internacionales reforzaron su presencia.

Estos movimientos confirman que, pese a los escándalos, el sector sigue siendo atractivo para las grandes cadenas internacionales.

¿Qué marcas prefieren los checos?

McDonald’s sigue siendo la cadena más popular: el 51% de los consumidores la sitúa entre sus tres favoritas. Le sigue KFC con un 39%, aunque con una ligera caída tras el escándalo. En tercer lugar se mantiene Döner Kebab (21%), seguido de Bageterie Boulevard (18%), Globus (14%) y Burger King (14%).

En cuanto al género, no hay grandes diferencias entre McDonald’s y KFC, pero Döner Kebab y Burger King son más populares entre los hombres, mientras que Bageterie Boulevard y Ugo Salaterie destacan entre las mujeres.

Por edad, McDonald’s, KFC y Bageterie Boulevard dominan entre los más jóvenes, mientras que los restaurantes Globus son más populares entre los mayores de 55 años.

La comida rápida como comida principal

Otro cambio significativo es el uso de estos establecimientos. En comparación con 2023, cada vez más checos almuerzan y cenan en restaurantes de comida rápida, mientras que su función como lugar para “picar algo” ha disminuido. El desayuno sigue siendo una opción secundaria.

Entre los jóvenes, la comida rápida se ha convertido en una opción habitual para las comidas principales. En cambio, las personas mayores de 55 años la utilizan más para almorzar o para tentempiés.

¿Por qué sigue creciendo la comida rápida?

A pesar de los escándalos, hay varios factores que explican su popularidad:

1. Accesibilidad y conveniencia
Es rápida, relativamente económica y fácil de encontrar, ideal para estilos de vida urbanos y agendas apretadas.

2. Cultura alimentaria y hábitos sociales
Comer fuera se ha normalizado como parte de la vida social y familiar, incluso cuando se trata de comida rápida.

3. Marketing y experiencia de marca
Las cadenas invierten en promociones, nuevos productos y una imagen atractiva, especialmente dirigida a los jóvenes.

Impacto en la mente y el comportamiento

Más allá de los conocidos efectos físicos (obesidad, diabetes, problemas cardiovasculares), el consumo frecuente de comida rápida también puede influir en la salud mental:

  • Efectos neuroquímicos: el exceso de grasa, azúcar y sal activa los circuitos de recompensa del cerebro, generando comportamientos adictivos.

  • Rendimiento cognitivo: dietas basadas en ultraprocesados se asocian con menor concentración y claridad mental.

  • Percepción social: se normalizan hábitos poco saludables, especialmente entre niños y jóvenes.

Conclusión

El escándalo de KFC a finales de 2025 abrió un debate sobre la higiene y la calidad alimentaria, pero no frenó el crecimiento del sector. La llegada de nuevas cadenas y la alta frecuencia de consumo muestran que la comida rápida sigue siendo una parte central de la vida cotidiana en la República Checa.

Sin embargo, su popularidad plantea un desafío para la salud pública y para la forma en que la sociedad concibe la alimentación en el futuro.

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